Hay inmersiones que dejan huella. En el caso de los pecios, esta sensación suele acentuarse. A veces es por su historia, en otras ocasiones por los requerimientos de la inmersión, la carga que transportaba o lo impresionante de su estructura.

Hoy quiero hablaros de un pecio muy especial del Cantábrico. Sin embargo, no cuenta con ninguna de las características mencionadas. ¿Qué le hace tan particular entonces? En su caso la magia de la inmersión está en la vida marina que protege entre sus hierros.  Hoy se cumplen 56 años del hundimiento del Mina Mary en la costa de Bermeo ¡Vamos a hacerle un pequeño homenaje!

Historia

Fernando García (Klik)

Mina Mari es como se conoce al mercante carbonero Santander 114  botado en 1948. Fue construido en Gijón, en los Astilleros del Cantábrico y Riera. Era un barco que navegaba a vapor en el mar Cantábrico,  entre los años 50 y 60. Solía transportar trigo, sal y carbón.

Su hundimiento en 1961 aún sigue despertando alguna que otra incógnita… Según la versión más extendida, se debió a la colisión del mercante contra un bajo mientras navegaba con niebla. Aunque también nos podemos encontrar con otra versión en la que hacen referencia a un incendio mientras se encontraba atracado en puerto. En un intento de evitar daños en el pueblo, deciden sacarlo al mar y allí se hunde.

Me encantan estos enigmas sobre el hundimiento de ciertos pecios porque siempre dan mucho juego en los briefings y aumentan el aura de misterio del pecio ¿Verdad?

Sea como fuere, el 13 de febrero de 1961, el Mina Mary terminó en el fondo del Cantábrico, a unas 3 millas del puerto de Bermeo en la zona del Cabo Matxitxako conocida como Harribolas.

El pecio

No se trata de un gran pecio, tenía 44 metros de eslora y, la verdad,  tampoco está muy bien conservado. Los temporales del cantábrico cobran factura año tras año. Además en 1972 soportó un intento fallido de reflotamiento y se partió en dos. Tenemos la proa por un lado y la popa, con la caldera y la máquina, está a unos metros de distancia.

Aún así, se puede decir que el Mina Mary, es una de las inmersiones más espectaculares del Cantábrico por la gran cantidad de vida que alberga. Al encontrarse en una zona de arena, totalmente desierta, muchas especies buscan protección entre sus hierros.

Fotos: Aitziber Odriozola

 

 

 

 

 

 

 

 

Planificación de la inmersión

El fondo, dependiendo de la marea, oscila entre los 33 y 37 metros de profundidad. Se encuentra, por tanto, en el rango de buceo recreativo (REC3). Aunque el tiempo de fondo máximo, dentro de los límites de no descompresión, no permite realizar el pecio de forma completa. Así que habitualmente hay que elegir entre la proa y la popa.

A no ser que…. planifiques la inmersión en modo de buceo técnico… Por ejemplo, utilizando un mezcla Helitrox  25/25 y Oxigeno para el final de la descomprensión. Así, con 30 minutos de tiempo de fondo puedes hacer el barco completo y únicamente tienes 15 minutos de deco. Además, con el helio reducimos la narcosis para poder disfrutar de cada recoveco.

Y es que no hay que desperdiciar ni un minuto en este pecio. Cada agujero tiene premio: con congrios, bogavantes, pulpos. Los cardúmenes de txitxarros y fanecas rodean cada parte de la estructura, dibujando las siluetas. Y a su alrededor, peces de San Pedro y peces luna dan ambiente al azul, mientras que en la arena se camuflan las tembladeras y los lenguados.

Como podéis comprobar el Mina Mary, para mí, es una inmersión muy especial. Prueba de ello es el vídeo que grabamos en la última inmersión que hicimos allí. Mi expresión todo el tiempo es como la de una niña en una juguetería, no sé hacia dónde mirar ni qué señalar… ¡Una inmersión grabada en mi memoria!

Ficha del pecio Mina Mary

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