El título seguro que para muchos de vosotros será suficientemente sugerente como para saber por donde va el hilo de este post… Que tire la primera piedra (de lastre) el que no se sienta identificado 😉

Y es que cuando hablamos de flotabilidad, todos tenemos nuestra propia pelea, desde los menos acuáticos hasta los más hábiles, estamos todos en un constante deseo de mejorar y afinar. Porque ciertamente el control de la flotabilidad es una destreza que marca la diferencia entre un buceador resolutivo y un buceador inseguro.

Hay muchas vertientes por donde atacar la mejora de la flotabilidad, así que solamente me centraré en esta ocasión en darle un par de vueltas al martirio del sobre-lastrado y los beneficios de ser lo más neutros posible.

¿Cuánto lastre necesito? Va! Un kilito más por si acaso…

Esta pregunta nos persigue desde la primera vez que nos metemos en el agua y cientos de inmersiones después seguimos dándole vueltas, calculando… Y lo cierto es que es la respuesta correcta es muy sencilla pero muy complicada a la vez.

Por un lado, es tan sencilla como que mi lastre correcto es el justo y necesario que me permita mantenerme en mi última parada, con la botella prácticamente sin aire y el jacket o ala vacío ( a partir de ahora BCD – Bouyancy Control Device). No necesito ni un gramo más.

Así a bote pronto nos daremos cuenta de que si al final de la inmersión tengo que ser neutro más o menos a tres metros, la diferencia con el inicio de la inmersión será muy pequeña, únicamente lo que pesa el gas que he consumido. (Para una botella de 15l unos 3 kilos)

Por tanto, durante el inicio de la inmersión tendría ser sólo ligeramente negativo, me tiene que costar un poco bajar. Es más, tendré que estarme bien quieto y provocar un exhalación forzada para comenzar a descencer.

Por otro lado, como decíamos también es harto complicado saber exactamente lo que necesito, puesto que cuando varío alguna pieza del material que llevo (traje, botella, BCD, etc…) o la salinidad del agua es diferente (agua dulce – salada) puede cambiar en unos cuantos kilos ese ‘lastrado ideal’. Esto nos afecta de forma mucho más dramática cuando no tenemos acesso a material propio y lo alquilamos.

¿Para qué es tan importante ajustar el lastre?

OLYMPUS DIGITAL CAMERASon muchas las razones positivas y únicamente en contra un poco de esfuerzo por nuestra parte en cuidar este aspecto. La balanza está muy equilibrada a favor, todo esto son mejoras:

  • Consumo.

Cuando casi soy neutro y no tengo que llenar de ‘más’ mi BCD soy más hidrodinámico y consumo menos.

La solución habitual para ir cómodo en las paradas someras ha sido siempre la de llevar uno o varios kilitos ‘deporsiaca’ , porque total hincho el jacket, que para eso está! Sin embargo, cada gramo de más que llevo, aire de más que tengo que meter en el BCD para compensarlo y por tanto más ‘abulto’ y menos hidrodinámico soy. Esto son kilos de desplazamiento, igual igual que si los arrastrase, el desgaste físico me va a hacer consumir más. Arquímedes puro y duro.

  • Control de flotabilidad.

Cuando casi soy neutro y no tengo que llenar de ‘más’ mi BCD no tengo que gestionar ese exceso de gas.

Siempre pensamos que vamos a estar más cómodos con ese exceso de lastre porque así no nos vamos a ‘boyar’ cuando estamos a poca profundidad. Sin embargo, si lo pensamos bien, ese exceso de lastre lo que provoca es que tengamos que gestionarlo más por efecto de los cambios de presión. A nada que cambie de cota todo ese aire de exceso en mi BCD tiene que ser vaciado de forma rápida. Total que perdemos bastante finura y en muchos casos provoca precisamente lo contrario, que nos ‘boyemos’. Boyle en estado puro.

  • Seguridad.

Cuando casi soy neutro tengo más posibilidades de resolver favorablemente una situación de pérdida del sistema de flotabilidad.

Decíamos que al final de la inmersión, en tres metros tengo que ser neutro, con el ala y la botella vacia, entonces:

En el inicio de la inmesión: Soy ligeramente negativo porque el aire que no he consumido pesa, pero si me desprendo de una pequeña cantidad de lastre podré subir a superficie sin problema y tener flotabilidad positiva en superficie.

Final de la inmersión: Soy neutro en la parada, con mi propia respiración podré subir a superficie sin problema y establecer flotabilidad positiva.

Es importante también en este escenario de pérdida del sistema de flotabilidad, que no dependamos de nuestro aleteo para poder ascender a superficie, puesto que está demostrado que en la mayor parte de los casos no conseguiremos vencer la pérdida de flotabilidad si estamos sobrelastrados. Además, como ya sabemos, el esfuerzo respiratorio que provoca el aleteo puede favorecer una situación de estrés y pánico que en nada nos beneficia cuando tenemos restringida nuestra flotabilidad, mi cabeza tiene que estar bien centrada en esos momentos.

  •  Medio marino y visibilidad.

Cuando casi soy neutro y no tengo que llenar de ‘más’ mi BCD mi trimado mejora y mi impacto sobre el medio es menor.

Habitualmente cuando llevamos lastre de más, como consecuencia del mayor hinchado del BCD nuestro ángulo respecto al fondo no es horizontal, sino que la parte superior de nuestro cuerpo se eleva y las aletas caen. Como consecuencia de esto la energía de mi aleteo ejerce consecuencias desastrosas sobre el fondo, alterando la visibilidad y dañando la vida marina.

  • BCD.

Cuando casi soy neutro y no tengo que llenar de ‘más’ mi BCD no necesito el modelo de jacket o ala modelo ‘sillondeikea’ para soportar todo el sobrelastre. Esto último es el título de otro post, sin duda. Ya veremos como elegir un tamaño de BCD ajustado a nuestros buceos.

¿Cómo lo pongo en marcha?

Es un pena que la formación tradicional en buceo, aún cuando habitualmente arranca explicándonos muy bien a Arquimedes y Boyle, no profundice en la práctica en afinar y adquirir estas habilidades de base. Lo ‘cómodo’ a la hora de hacer los cursos es que los alumnos vayan ‘bien’ lastrados, y se queden fácilmente de rodillas en el fondo, así se pueden controlar más facilmente.
No pretendo ser demasiado irónica, como instructora también he realizado esas prácticas, ahora me toca darle la vuelta y compartir lo que considero que es una forma mucho mejor de bucear.

Todo lo comentado más arriba está sacado de la práctica, no es teoría, así que toca llevarlo al agua, cada uno con su material y sus condiciones propias. Empezaremos por perder el miedo a quitarnos el kilito ‘deporsiaca’ y seguro que cae más de uno. La complicidad con mi compañero de buceo es crucial para hacer las pruebas al final de la inmersión.

Y que no nos extrañe si vemos programas de formación como el Extreme Scuba Makeover de UTD en el que la base del cambio en nuestra forma de bucear se inicia gestionando nuestro lastre en una piscina.

Una cosa sí es segura, si realizamos el esfuerzo la ciática de nuestro barquero nos lo agradecerá 😉

 

 

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