¿Quién no conoce la historia del Titanic?

La tragedia del gran transatlántico y su fatídico primer viaje han producido ríos de tinta y celuloide. Se han recreado, e incluso adornado o inventado, historias sobre la ostentosidad de sus salones, las relaciones entre sus pasajeros o la tripulación, la última cena que se sirvió, e incluso las melodías que interpretaban sus músicos durante el hundimiento.

Son muchos los relatos posibles dentro de este capítulo de la historia de la navegación. Sin embargo, hoy os voy a contar otra diferente, la historia de su hermano gemelo, el transatlántico Britannic, que tal día como hoy en 1916, se hundía en aguas del mar Egeo.

Porque, el Titanic no fue un barco único, tenía otros dos hermanos, el Olimpic y el Britannic. De hecho tampoco fue el primogénito, la línea White Star encargó a principios del siglo XX tres buques al mismo astillero de Belfast y sus ingenieros los denominaron clase Olimpic. Por lo que el primero de los buques en ser botado y navegar fue el que se quedó con el nombre de la clase.

Curiosamente, el Olimpic fue el único de los tres que consiguió tener una vida de navegación decente, con un único incidente reseñable en 1911 que no llegó a hundirlo. En 1935 fue desguazado después de 25 años de navegación, incluyendo los servicios realizados durante la Gran Guerra.
Sin embargo, la suerte de sus dos hermanos pequeños sería bien diferente. Conocemos el destino del Titanic, pero…

¿Qué ocurrió con el Britannic?

El tercero de los buques en construcción aún estaba en el astillero cuando ocurrió la tragedia del Titanic. Esto provocó muchos cambios en su diseño con el objetivo de mejorar la seguridad y evitar los mismos errores estructurales que se habían detectado en el Titanic. Su casco fue reforzado, se compartimentó su interior para evitar inundaciones repentinas, y cómo no, se incluyeron más botes salvavidas, alguno de ellos motorizados y con radio.

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britannic-giganticAunque el cambio más simbólico no lo recibió en su estructura, fue en su denominación. Aunque la White Star siempre lo ha negado. Este buque iba a ser bautizado como Gigantic. Después del hundimiento del Titanic, decidieron botarlo con un mucho más humilde Britannic.

Que conste que la gente de mar siempre ha sido muy supersticiosa, así no quisieron tentar demasiado al destino.
El comienzo de la Gran Guerra pilló al Britannic aún en astillero sin completarse sus interiores. El gobierno británico paralizó las tareas hasta asignarle un destino. Finalmente la Cruz Roja Británica ganó un gran buque hospital. Así que el Britannic, que había nacido para el lujo de los viajes de pasajeros, fue equipado con más de 3000 camas y su exterior pintado de blanco, con tres grandes cruces rojas en cada uno de sus costados.

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Casi llegó a navegar un año completo, realizando 5 viajes de evacuación de heridos desde las batallas que se sucedían en el Mar Mediterráneo hasta Gran Bretaña.

En su sexto viaje, noviembre de 1916, cerca de la isla griega de Kea se topó con una mina en la amura de estribor. La colisión no abrió una gran vía de agua pero provocó una explosión interna que sí lo hizo. Aunque el barco había sido modificado para compartimentar sus bodegas, se dejaron unos pequeños orificios para poder pasar el carbón en la zona de las calderas y dos de las puertas no pudieron ser cerradas, por lo que el barco comenzó a escorarse con rapidez por el costado de estribor.

Sin embargo, lo que provocó su hundimiento final fue el hecho de que muchos ojos de buey de las cubiertas inferiores estaban abiertos, las enfermeras los mantenían así para ventilar las estancias de los encamados. Cuando el nivel del agua llegó a su altura la tragedia fue inevitable. El barco se hundió en 55 minutos.

Violeta Jessop la superviviente de la clase Olimpic.

La evacuación de los pasajeros del Britannic fue mucho más organizada y eficaz que la realizada en el Titanic. Gracias a eso únicamente fallecieron 30 personas. Las pérdidas humanas en el Titanic ascendieron a unas 1500 personas.
Uno de los relatos más sorprendentes sobre el hundimiento del Britannic nos llega de la mano de Violeta Jessop, una de las enfermeras.

En el vídeo nos cuenta cómo las hélices del barco salieron del agua aún en marcha y succionaron y destrozaron algunos de los botes salvavidas. Ella se tiró al agua desde su bote y así consiguió sobrevivir.

Lo más impactante de esta mujer es que, curiosamente, también había trabajado en el Olimpic y en el Titanic. Por tanto, había sobrevivido a los tres accidentes de la clase Olimpic. Estas cosas son las que nos hacen pensar en el destino ¿Verdad? El de esta mujer parece ser que era vivir y envejecer, así que la apodaron “Violeta la insumergible”.

 

Jacques Cousteau a la búsqueda del pecio Britannic

El Britannic descansó solitario en el fondo durante casi 60 años hasta que Jacques Yves Cousteau consiguió localizarlo. El investigador y su barco Calypso se encontraban en pleno apogeo mediático. El comandante disponía de los medios y, sobretodo, del interés para localizar grandes barcos hundidos de la historia. El Britannic, sin duda, tenía que estar en su lista de deseos.

En 1975 Cousteau organizó una expedición por todo lo alto para localizar el Britannic. Aplicó el novedoso sonar de barrido lateral, inicialmente, descendieron con robots submarinos. Allí estaba el pecio, a 120 metros de profundidad. Los preparativos para poder bucearlo tuvieron que ser épicos. Campanas sumergibles de descompresión, preparación de mezclas con helio para los tribotellas… Seguro que no tenían nada que envidiar a las expediciones de la NASA de la época.

Afortunamente Jacques Cousteau documentaba y difundía todas sus aventuras, y la expedición al Britannic no podía ser menos. En 1978 el pecio del Britannic salía a la luz en el capítulo 9 de la serie The Cousteau Odyssey. Es una pena que no lo tenemos accesible con subtítulos…

 

Bucear en el Britannic

Desde el descubrimiento de los restos del Britannic por Cousteau, han sido varias las expediciones para bucear en el gran transatlántico. Se trata de un pecio con reconocimiento de cementerio de guerra por lo que el acceso está limitado y controlado. Es necesario solicitar permisos al Gobierno griego e, incluso al propietario británico del barco. Así que aunque se trata de un pecio cercano a costa resulta prácticamente inaccesible para los buceadores técnicos preparados para realizarlo.

Sin embargo, imposible no es. Además, las grandes productoras de documentales como National Geografic, BBC o History Channel han realizado distintas expediciones en las que nos muestran el pecio.

Como podéis comprobar se trata de un pecio bastante bien conservado. Se encuentra posado sobre el costado de estribor. La parte de proa es la más dañada como consecuencia de la mina y la explosión. Sin duda tiene que ser una experiencia increíble bucear en este gran coloso de 270 metros…

britannic-michael-barnetteAquí encontrareis un artículo publicado por DAN, Michael C. Barnette nos relata su reciente experiencia en el pecio. Estamos deseando ver los resultados de esta campaña.

En fin, si has llegado leyendo hasta aquí quiere decir que te gusta la historia, los pecios y el buceo. A nosotros nos apasionan las tres cosas, pero sobre todo, compartirlo y formar buceadores para disfrutar de estas tres cosas.

¿Te imaginas buceando en la escalinata del Britannic pero no sabes por dónde empezar? Si aún no eres buceador técnico el curso UTD TECH 1 , es el comienzo.

Y si ya lo eres, estate atento a nuestra agenda, por ahora no está programado el Britannic, pero quién sabe 😉

Parece que por la nueva condición de centenario están pensando en facilitar el acceso al pecio ¡Felicidades Britannic!

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